El crédito fiscal
Don Pablo estaba tomando pisco sour con un amigo que acaba de establecer su propia empresa y que todavía no entiende bien el funcionamiento del crédito fiscal. Necesita un pisco sour más para explicar el asunto...

Para el caso del impuesto general a las ventas (IGV), se contempla el caso del crédito fiscal, que se concede a los empresarios con miras a que el impuesto resultante sea realmente la tasa que se pretende cobrar por un bien determinado. Es decir, el impuesto grava a los bienes finales. Los bienes o servicios consumidos o utilizados por el usuario final son los que están sujetos al impuesto.

¿Qué sucede si un bien de consumo final, que paga el impuesto correspondiente, es comprado por un comerciante que lo volverá a vender, con el correspondiente pago del impuesto? En este caso, se duplica el pago del impuesto por el mismo bien, y ésa nos es la idea, pues no sería justo que un bien sea gravado más de una vez con el IGV.

Lo mismo sucede para el caso de los insumos utilizados en los procesos productivos. Cuando nosotros compramos tela para hacer camisas, pagamos impuestos; pero también se pagan los impuestos correspondientes por la venta de la camisa. En el caso de la tela, el impuesto resultante es menor al impuesto resultante de la camisa, pues el precio de ésta es mayor debido a que incluye a la otra: la tela es un insumo de la camisa.

Aquí podemos diferenciar dos etapas, en las que nosotros somos alternativamente compradores sujetos al impuesto y vendedores intermediarios del impuesto. En el primer caso, pagamos el impuesto; en el segundo, lo cobramos. El Estado y la entidad recaudadora entiende que aquí se paga el doble, por lo cual han decidido que las empresas sujetas al régimen general (y también el Régimen Especial del impuesto a la Renta, RER) deduzcan del impuesto que deben cancelar mensualmente (IGV) el importe de los impuestos pagados anteriormente. A esto se le conoce como crédito fiscal. Veamos un ejemplo numérico muy sencillo.

Don Pablo suele solicitar información actual de programas de Fraccionamiento Tributario en las oficinas de la SUNAT o la Municipalidad.
Compra (en soles) Venta (en soles)
Precio 1,000.00 Costo 1,000.00
IGV (18 por ciento) 180.00 Ganancia (10 por ciento) 100.00
Total 1,180.00 Precio 1,100.00
    IGV (por ciento) 198.00
    Total 1,298.00
Entonces, al final del mes debemos pagar:

IGV cobrado - IGV pagado = Impuesto por pagar
198.00 - 180.00 = 18.00

Lo que es lo mismo:

18 por ciento de la ganancia = 0.18 * 100.00 = 18.00

Es decir, al momento de comprar pagamos un impuesto de S/. 180.00 que no nos corresponde (no somos consumidores finales). En otras palabras, es como si le prestáramos a nuestro futuro cliente. Por ello descontamos lo pagado al momento de pagar el impuesto.
De otro modo, cuando vendemos, "cobramos" S/. 198.00 por concepto de IGV. Como ya pagamos S/. 180.00 al momento de la compra, lo descontamos y pagamos la diferencia de S/. 18.00, es decir lo que resta pagar. Considere que inclusive esa diferencia (los 18.00) es dinero de nuestro cliente. El consumidor final paga el íntegro del impuesto.